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Levín declaró que la acusación en su contra fue para encubrir “maniobras de fraude”

El empresario Marcos Jacobo Levín, ex dueño de la empresa de transporte La Veloz del Norte, prestó declaración ayer a la tarde en el juicio que se le sigue como presunto instigador de delitos de lesa humanidad en perjuicio de 17 empleados, hechos ocurridos entre enero de 1.977.

El empresario acusado declaró ayer. (MPF)
El empresario acusado declaró ayer. (MPF)

Sin mostrarse alterado ni apremiado, el empresario declaró por más de dos horas ante el Tribunal Oral Federal 1 presidido por la jueza Marta Snopek y los vocales Alejandra Cataldi y Abelardo Basbus. Durante su exposición, Levín fue asistido por el abogado Marcelo Arancibia, quien se mostró conforme con el desarrollo de la audiencia.

Levín es juzgado desde el 3 de octubre junto a José Antonio Grueso, ex jefe de personal de La Veloz del Norte y el ex comisario, Víctor Hugo Almirón, ex jefe de la Comisaría Cuarta. Se lo acusa de ser instigador de los delitos de “privación ilegal de la libertad cometida con abuso funcional agravada por haberse cometido con violencia y amenazas en concurso real con imposición de tormentos agravada por ser las víctimas perseguidas políticas”.

Esta imputación, hasta ayer, fue la única campana que se había escuchado en el juicio, pues todos los empleados que fueron víctimas de los delitos achacados a Levín, declararon y lo señalaron como responsable, aunque cabe reconocer que se mostraron más molestos con Grueso que con el empresario.

Ayer, reabierto el debate, Levín salió al ruedo para equilibrar la balanza. Admitió preguntas de parte de la fiscalía, a cargo del fiscal general Carlos Martín Amad y hasta de la querella, con lo que dejó en claro su voluntad de aclarar las acusaciones en su contra.

En primer lugar, dejó sentado que, al momento de los hechos imputados, ejercía la presidencia del directorio de la reconocida empresa transportista, tras lo cual dijo que no tuvo nada que ver con los delitos por los cuales es juzgado. Aclaró que, en el contexto de los hechos llevados a juicio, no tuvo problemas con ningún empleado, entre los cuales nombró a Víctor Cobos, uno de los principales testigos, quien, en su carácter de delegado gremial, aseguró que en todo momento la participación del empresario y de su ex jefe de personal en detenciones ilegales y torturas sufridas por los trabajadores.

El empresario denunció una venta de boletos “mellizos”

Totalmente calmado, Levin  relató un lado de la historia que, en su mayoría, las víctimas trataron de evitar. Explicó que todo surgió luego de descubrir una gran estafa que se llevaba adelante, y que afectaba económicamente a la empresa, cuyas riendas estaban en sus manos.

En concreto, expuso que se llevaban adelante maniobras de fraude con la venta melliza de boletos, una maniobra que no era novedosa, aunque sí remanida, lo que exigía controles permanentes, pues la empresa, en esos tiempos, tenía no sólo un gran número de empleados, sino tenía prácticamente todos los recorridos en el norte del país.

Explicó que, en esa tarea, es que descubrió que se repetía la venta de pasajes en el tramo de la ciudad a la localidad de General Güemes, por lo que, al tomar intervención, es que descubrieron a uno de los empleados (Ciriaco Justiniano) con un talonario mellizo.

Indicó que dicho empleado hizo entrega de manera voluntaria de esa prueba, la que consta en el expediente. Aclaró que luego de dejar al descubierto este fraude, se hizo la denuncia y se desentendió de lo sucedido posteriormente, ya que dejó todo en manos de la justicia.

Resaltó, en ese tramo de su declaración, que ni siquiera sabía que Justiniano había implicado a Cobos en la policía y en el juzgado. “Por lo que declaró, entiendo fueron detenidos los otros empleados”, sostuvo el empresario, quien aseguró una y otra vez desconocer lo que sucedió después con los trabajadores.

Grueso, “entregador”

En cuanto al uso de unidades de transporte para el traslado de los detenidos, el empresario indicó que había un micro nuevo que se prestó a título de colaboración, pues de la declaración de Justiniano y de las pesquisas de la justicia, se pudo saber que había otros empleados implicados que trabajaban en Tucumán.

Al responder respecto a qué más supo respecto a los empleados detenidos, Levín señaló que, con el tiempo, tomó conocimiento de que todos salieron absueltos. Y, en cuanto a Cobos, quien había afirmado que al quedar en libertad fue exonerado de la empresa, el empresario aclaró que eso no fue así, sino que nunca más volvió por las oficinas de la firma.

Grueso, defendido en conjunto por Arancibia y el abogado Roberto Lezcano, fue otro de los que declaró ayer. Y lo hizo en el mismo sentido, aunque su situación se presenta más compleja, pues los testigos fueron más vehementes en apuntarlo como “entregador”, ya que le adjudican haber realizado la lista de los empleados que estarían implicados en las maniobras de estafa.

 

 

 

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