Daniel Pantoja
Periodista NDS

POLÍTICA

Ya nada será igual... ¿En qué se ha transformado la actividad política en nuestro país?

Para quienes asistimos a la restauración de la democracia argentina en 1983  nos cuesta creer en qué se ha transformado la actividad política en nuestro país, la que ha ido involucionando hasta llegar a un estado que nada sorprende a nadie.

Por Daniel Pantoja para

1983, año de la restauración democrática

Ya forman parte del recuerdo aquellos grandes hombres y mujeres  que hacían gala de sus escasos recursos durante y luego de ocupar importantes cargos públicos, honoríficos para buena parte de ellos.

“Disciplina partidaria”,  ¿qué es eso?, preguntaría cualquier desprevenido, al ver los continuos cambios de bandos de legisladores y dirigentes, preocupados más por un interés personal que por el bien común como pregonaban nuestros próceres. ¿Habremos tocado fondo con éste, o ya nada nos sorprenderá o habrá llegado el fin de las ideologías que pregonaba hace muchos Francis Fukuyama en 1992?

En la década de los setenta, en plena ebullición política, era muy común dictaminar expulsiones de las estructuras partidarias a los militantes  por “desviación ideológica”, algo muy amplio sin ninguna precisión. Había un agravante, el sancionado por esa medida ignominiosa, se sentía avergonzado hasta de salir a la calle, hoy la pena causaría risa entre los afectados.

A los observadores de la política en Argentina nos preocupa que quienes se llenan la boca con los ejemplos de los países centrales para sacar adelante el país, hacen todo lo contrario cuando llegan a ciertas porciones de poder. En esos países nadie duda de la capacitación previa para ocupar tal o cual cargo, entonces hay que imitarlos si queremos ser grandes.

Para quienes nos acostumbramos a presenciar la actividad política como una carrera de propuestas y luego de efectivo cumplimiento, nos duele esta descarnada competencia que todo vale con tal de llegar a la meta, que no siempre es el bien común. Aun hay esperanzas que nuestros representantes privilegien el bienestar general y avancemos hacia el futuro que todos anhelamos.

Metas como seguridad, justicia, federalismo, derechos humanos, no deberían estar ajenos de ninguna agenda política ni de ninguna plataforma partidaria, pero parece ser que cada vez es más difícil encontrar coincidencias políticas.

Estamos a tiempo, el recurso humano es invalorable y nuestra descendencia nos reclama estar a la altura de los tiempos.

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