MULTITUDINARIA MISA

El papa Francisco pidió perdón a los refugiados de Bangladesh

El papa Francisco pidió perdón ayer a los refugiados de Bangladesh por los tormentos y la indiferencia que han sufrido, exigió que se reconozcan sus derechos y pronunció la palabra que estuvo evitando durante días en Myanmar: “rohinyá”.

El papa en la ordenación de 16 sacerdotes durante una misa en un parque de Daca a la que asistieron unas 100.000 personas.

En un encuentro conmovedor, Francisco saludó y bendijo a un grupo de refugiados musulmanes rohinya, les tomó las manos y escuchó sus historias en una muestra pública de solidaridad ante la crisis de refugiados más grave de las últimas décadas en Asia.

Pidió perdón por la “indiferencia del mundo” ante su suerte y pronunció el nombre del grupo étnico en una reunión de jerarcas musulmanes, budistas, hindúes y cristianos. “La presencia de Dios hoy se llama también rohinyá”, dijo el pontífice.

Francisco, que ha evitado mencionar de forma explícita la crisis durante su visita a Myanmar por deferencia diplomática con sus anfitriones, no identificó a los rohinya por su nombre, etnia ni religión en su discurso de llegada.

Solo habló de “refugiados del estado de Rakhine”, aunque sus palabras fueron duras, lamentando el “inmenso coste de sufrimiento humano” entre los refugiados y el sacrificio que hace Bangladesh para intentar gestionar lo que se ha convertido en la peor crisis de refugiados de Asia en varias décadas.

Ordenó a sacerdotes

En un parque de Dacca, en Bangladesh, al que asistieron unas 100 mil personas, en un país donde apenas el 0,2 por ciento es católico, el Papa Francisco ofició una misa y además ordenó a 16 sacerdotes.

Francisco llegó el jueves 30 de noviembre a Dacca procedente de Myanmar y como explicó en su discurso a las autoridades de Bangladesh, su prioridad en este viaje es mostrar cercanía a la pequeña comunidad católica de menos de 500.000 personas y que representa cerca del 0,2% de la población.

Ante los entusiastas fieles, procedentes de todas las partes del país, muchos de ellos llegaron tras viajar durante toda la noche, Francisco comenzó con un recorrido con el papamóvil, que fue saludado con gritos de "Viva el Papa" en la lengua local. Las autoridades afirmaron que los asistentes a la misa fueran cerca de 100.000.

Entre ellos un sacerdote español, Benjamín Gómez, que trabaja como misionero de las zonas tribales del norte del país y que ha llegado con tres autobuses, uno de ellos con 40 huérfanos, de los que se ocupa su comunidad.
Por eso a ellos el Papa les dedicó unas palabras improvisadas para agradecerles su generosidad por estos sacrificios.

"Sé que algunos habéis venido en viajes que han durado hasta dos días. Gracias por vuestra generosidad, esto indica el amor que tenéis por la Iglesia, el amor que tenéis por Jesucristo", dijo. A los fieles les pidió que rezaran por los sacerdotes de Bangladesh, especialmente por estos que recibieron el sacramento.

La Iglesia Católica local consideró un regalo del Papa que durante esta ceremonia se ordene a 16 sacerdotes, 10 son diocesanos, uno es de los Oblatos de María y 5 son de la Congregación de la Santa Cruz. 

Todos ellos eran estudiantes en el Seminario Mayor de Espíritu Santo, el único en el país, que cuenta actualmente con cerca de 400 seminaristas.

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