Una tradición que lleva más de 100 años relaciona a un familia salteña con las flores rojas que cada año acompañan la imagen del Señor del Milagro colocada a sus pies.
Cecilia Mendioroz de Durand, hoy es quien organiza las tareas que mañana a partir de las 10 volverá a juntar a todos los miembros de la familia que llegarán desde distintos puntos del país y de la provincia para continuar con una tradición que comenzó su bisabuela, Florencia de Ovejero, quien observaba cómo cada año Salta renovaba su compromiso con las sagradas imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, que no llevaban ninguna flor a pesar que durante toda la novena recibían miles de ellas.
Eso la determinó a decir allá por el 1.900, "este es el último año que las imágenes recorren las calles sin flores". A partir de ese momento las manos familiares comenzaron a sumarse para colaborar y lograr un arreglo que se distinga sobre todos. Y lo lograron.
Así fue que la familia logró dos ramas una que se dedicaría al arreglo para el Señor del Milagro y otra la de la Virgen del Milagro.
El trabajo comienza temprano en la mañana del mismo día 15, retirando de la Catedral las donaciones de todos los fieles, es por eso que Cecilia hoy define "esos arreglos se conforman con lo que todos los fieles llevan a la Catedral, es por eso que cada salteño está allí representado", dijo.
El arreglo del Señor del Milagro que se elabora en Buenos Aires 187 escribanía que por esa jornada se transforma y tiene baldes con flores en cada espacio libre con alambres para sostener las flores, tijeras y muchas manos, que superan el número de 35.
Las primeras veces se realizó la corona en la vieja casa familiar ubicada en Florida 86. Hoy se utilizan entre 5.000 y 6.000 claveles rojos, número que se vio reducido, si se tiene en cuenta que la imagen del Señor que fue restaurada debió disminuir su peso, ya que en años anteriores llegaban a utilizarse entre 10.000 y 12.000 flores rojas.
Siente Cecilia que es un homenaje, un servicio, un agradecer, un apostolado para agradecer por las familias.
"Nada se desperdicia, ya que las flores que se rompen se utilizan para desgranar los pétalos que luego serán parte de la lluvia que corona el ingreso de la imagen al templo tras la Procesión", agregó Cecilia, quien recuerda que su abuela le contó que en los primeros tiempos se usaban las flores que cultivaba la familia, y luego se consiguió que la gente comenzara a acercar sus propias flores. "Los familiares que llegan y participan lo hacen como un homenaje, nunca es una obligación", resaltó, a la vez que recordó que hoy la mayor de las ayudantes tiene más de 80 años Angelita Tamayo de Yone y la más pequeña tiene tres meses y llega de Santiago del Estero.
El trabajo comienza mañana a las 10 y les lleva hasta el mediodía cuando deben ingresar al templo cerca de las 14 con el arreglo terminado.