La empresa Tabacal Agroindustria dispuso ayer dar de baja al personal temporario, mientras advirtió que quienes se mantengan en la planta ubicada en Hipólito Yrigoyen a raíz del paro dispuesto por el Sindicato de Trabajadores del Azúcar, serán despedidos.
En un comunicado que lleva la firma de Juan Carlos Amura, se informó que debido a la situación conflictiva se suspenden las operaciones de cosecha, molienda, fabricación, destilación de alcohol y cogeneración de energía eléctrica, hasta tanto esta situación cambie.
Sostiene que la modalidad de paro decretado por la comisión directiva del Sindicato de Trabajadores del Azúcar (STA) hace inviable operativamente la producción desde el punto de vista técnico. Da a conocer que las operaciones de cultivo, riego y otras agrícolas no relacionadas con la cosecha, continuarán, como asimismo otras operaciones tales como control de plagas, intendencia, y despacho de alcohol.
La suspensión de la producción se lleva adelante desde las 21 de ayer, habiéndose comunicado la baja al personal temporario no involucrado en las excepciones previstas. Respecto al personal permanente en similar situación, no prestará tareas los días de paro, ni mañana ni el lunes próximo.
Tabacal Agroindustria manifiesta que inmediatamente después que el STA deponga su absurda actitud de llevar al paro a los trabajadores mejor pagos de la industria azucarera, estará en condiciones de reanudar las operaciones suspendidas. Para poder reiniciar la zafra en forma segura y pronta es imprescindible garantizar la integridad de las personas y la maquinaria, que además entrarían en riesgo de adoptarse la pretendida modalidad. Advierten que la permanencia en la planta durante la huelga es ilegal e implica una falta grave, que por repetitiva será penalizada con el despido.
Por último reiteran la voluntad y deseo de la empresa de reiniciar las tareas suspendidas en cuanto el STA desista por escrito de esta insólita modalidad de paro y se llegue a un acuerdo. Lamentablemente, unos pocos nos llevan a seguir perdiendo, castigando el bolsillo de los trabajadores por los salarios y premios caídos que no se abonarán, y desperdiciando oportunidades de crecimiento que beneficiarían a todos y a la comunidad en general.